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TOXINA BOTULÍNICA - VISTABEL ©

HISTORIA

El botulismo es una enfermedad conocida desde el siglo XVIII, pero no fue hasta 1897 cuando se descubrió que era la toxina de una bacteria anaerobia, llamada Clostridium botulinun, la responsable de los envenenamientos alimentarios. Scott utiliza la toxina botulínica, por primera vez, en el año 1970, para el tratamiento del estrabismo, inyectándola directamente los músculos paralizados. A mitad de los años 80 empezó a usarse por los oftalmólogos en los blefaroespasmos, y los neurólogos en espasmos, distonías y temblores. Su última aplicación, desde los años 90, es en el mundo de la estética, para el tratamiento de arrugas de expresión e hiperhidrosis (sudoración excesiva).

FARMACOLOGÍA

La bacteria Clostridium botulinum produce ocho toxinas diferentes (A, B, C1, C2, D, E, F y G), sólo se han relacionado con los casos de intoxicación alimentaria en humanos, a los tipos A, B y E. La toxina tipo A, es la única que se ha comercializado para uso estético, con el nombre de VISTABEL © por los Laboratorios Allergan. Actúa en la placa neuromuscular, bloqueando la liberación de acetilcolina, en los terminales presinápticos, de forma efectiva y reversible. El resultado de esto es la relajación muscular. El efecto empieza a aparecer a las 24-48 horas, es completo a la semana y tiene una duración variable entre 4 y 6 meses. Los índices de respuesta aumentan significativamente, desde el 75% en el primer tratamiento, al 90 % a partir del tercer tratamiento sucesivo.

APLICACIONES

Es bien conocido que las líneas de expresión en la cara son el resultado del continuo tirar de la piel por la musculatura mimética facial subyacente. Las líneas de expresión o líneas hiperquinéticas de la cara son las del entrecejo o glabelares, frontales y patas de gallo. El tratamiento con toxina botulínica fue aprobado por la FDA como tratamiento seguro y efectivo en 1989 y en 1990 por el Instituto Nacional de Salud. Esta contraindicado infiltrar la toxina en pacientes con el síndrome de Eaton Lambert o con conocida hipersensibilidad a la toxina, así como a pacientes en periodo de gestación. Los anticuerpos antitoxina botulínica A se han descrito en pacientes que han recibido dosis muy altas de toxina durante largos periodos de tiempo. Estos anticuerpos pueden hacer que la toxina disminuya su efectividad pero no afectan en absoluto al paciente. También se ha visto que en pacientes con anticuerpos antitoxina no varía la acción de la misma y que pueden aparecer anticuerpos en pacientes que nunca han tenido contacto alguno con la toxina.

COMPLICACIONES

Suelen ser exclusivamente locales. Las más comunes son: dolor local en el punto de inyección, edema, eritema, cefalea, hiperestesias o sensación de anestesia en el punto de inyección. Puede quedar un pequeño descenso de la ceja, cambiar ligeramente la forma de la ceja o sentir cierta “pesadez” en el área infiltrada. Son menos frecuentes: ptosis, ectropión o entropión. Hasta ahora no se han descrito complicaciones sistémicas importantes. La toxicidad de la toxina botulínica empieza a partir de 40U. por kilo de peso, y en medicina estética es raro que sobrepasemos la dosis de 1U. por kilo de peso. Como el efecto beneficioso de la toxina, todos los efectos secundarios que puedan aparecer son totalmente reversibles.

 
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